Ezla de Cyre

Description:

Elf Druid

Bio:

La historia de los elfos en Eberron es abundante en detalles y personajes influyentes. Los elfos más antiguos cuentan leyendas de un tiempo en el que sus antepasados sirvieron bajo el yugo opresor de los gigantes en la tierra de Xen’drik. Después de la era de los gigantes, las razas liberadas huyeron de Xen’drik y se diseminaron por las tierras de Eberron. Algunos de estos eventualmente llegaron a Khorvaire.

Ezla nació unos 160 años atrás, cuando el Imperio de Galifar aún existía en el corazón de Khorvaire. Sin embargo, el alcance del Imperio aún no se extendía hasta los densos y místicos bosques de Cyre en los que proliferaba el clan Rötse-o-Tercen, al cual pertenecía Ezla.

La falta de exposición a las razas menos harmoniosas con la naturaleza propiciaba la comunión de las criaturas del bosque con la misma esencia de este. Por miles de años, estos bosques albergaron vida abundante de diferentes especies, y en la cima de este hábitat se encontraban los elfos del clan Rötse-o-Tercen, los cuales habían aprendido a comunicarse con los espíritus de la naturaleza e inclusive a blandir el poder de los elementos, cuando era necesario ahuyentar a invasores curiosos que querían explotar las promesas de un bosque vírgen. Con el tiempo se llegó a creer que los bosques estaban embrujados y cada vez se veía menos almas curiosas adentrarse en ellos.

Desde pequeña, Ezla fue instruida como los demás elfos de su clan, en comunicarse con la naturaleza. Para algunos elfos, esta comunicación no iba más allá de una facilidad por ubicarse en los traicioneros caminos del bosque, facilidad para la caza y conocimiento general sobre las demás criaturas del bosque. Para otros, ese vínculo era más fuerte. Algunos podían extraer energía del bosque y usarla para su beneficio. Entre esta rama de elfos, Ezla era una de las más adeptas. Los shamanes del clan vieron esta facilidad para la magia en Ezla, y también notaron otra cualidad en ella. Era increíblemente curiosa. Quería saberlo todo de todo. Quería saber qué había más allá de los linderos del bosque y quería conocer sobre las demás razas que había escuchado en historias que le contaba su mentor. “¿Hombres barbudos de la mitad de mi tamaño que le temen al cielo porque creen que se van a caer hacia arriba? ¡Tengo que ver eso!”. “¿Montañas de piedra con ventanas y hombrecitos de metal dentro de ellas? ¡Eso es imposible!”. “¿Cuerpos de agua que se extienden hasta el horizonte? Imaginad cuánta vida y cuánta energía habría allí, quiero verlo algún día”.

Glorfindel, su mentor y uno de los principales shamanes del clan, le contaba historias sobre el resto de Eberron, sobre el pasado de su linaje y sobre el amor que sentía la naturaleza por las criaturas que la trataban con respeto. Glorfindel también le enseño a Ezla a defenderse, pues el bosque también abundaba con criaturas peligrosas, y más importante aún, que en este mundo nada era eterno, especialmente las cosas frágiles como la paz.

Aislados del mundo externo, eventualmente los elfos del clan dieron con manifestaciones de una fuerza que no lograban entender. Era una energía que fluía a través de todo, y que relacionaba a todos los seres del bosque. Los elfos no encontraron respuestas que explicaran este extraño fenómeno, y para algunos era un augurio de que algo terrible ocurriría.

La tensión política en el Imperio de Galifar estalló en una guerra civil que pronto se convirtió en lo que se conoció después como la Última Guerra. Eventualmente el conflicto se extendió hasta Cyre, y hasta los linderos del bosque. La guerra es cara, y el bosque es abundante en recursos. Poco a poco el bosque fue cediendo ante la explotación del hombre, y los elfos no podían detenerlo. Con el tiempo en su contra, Glorfindel dedicó largas horas al estudio del fenómeno.

Mientras tanto, Ezla alcanzaba su madurez y era iniciada como shamán en el clan. La iniciación consistía en fumar de la Pipa de la Visión, una concocción de hierbas místicas que forzaba en el individuo una experiencia astral. En este viaje, el individuo fusiona su físico y su mente para poder lograr un vínculo más fuerte con su espíritu protector, y con la naturaleza.

Después de casi medio siglo, Glorfindel descubre que la fuerza que estudiaba es una fuerza muy antigua, que ni siquiera los mismos dragones de antaño lograban entender por completo. Esta fuerza era conocida como la Profecía Dracónica o Profecía de Dragones.
Para poder entender más sobre la profecía y avanzar en su investigación, era necesario estudiar de cerca las marcas de dragón. Esto representaba un problema para Glorfindel, pues para poder hacerlo, debía dejar el bosque y estudiar las marcas de dragón de los clanes de Khorvaire, o intentar buscar alguna marca que apareciera en la superficie, las cuales eran difíciles de encontrar. Involucrarse con las Casas de Khorvaire era sinónimo de involucrarse en la guerra, y de dejar atrás a su clan, y esto no era algo que Glorfindel deseara hacer, pero era necesario para avanzar con su investigación.

Ezla llega una mañana para su entrenamiento matutino con Glorfindel y encuentra lo siguiente:

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Ezla sigue las indicaciones de su mentor, y estudia la Profecía. Eventualmente llegaría el dia en el que una marca de dragón aparecería cerca del bosque…

Ezla de Cyre

Eberron: Prophecy of Dragons The_Professor The_Professor